viernes, 10 de mayo de 2013

Bailando a mi son



Sobrevivo en una pequeña forma de perderme,  en una interfase de ilusión que crea la mente intercalando bajos niveles de actividad fisiológica con los cambios en mis ritmos circadianos. El resultado de la ecuación inquisitoria es un delirio en estado puro.
Tomada la medicación oportuna a base de algas aromatizadas con cafeína, carne de rata entre dos panes y carrera submarina de ida y vuelta, he de confesar que me siento en el interior de mi anémona mejor que nunca. Si algún día la mar decide mantenerme, no saldré más a la orilla para calzarme los zuecos y me quedaré tal cual estoy en éste glorioso día.
Divididos los asientos de mis aposentos entre los moradores de mi morada, (que  juntos sumamos cuatro patas y dos aletas)  me acomodo y me alimento de paz en el agua aderezado con risas por doquier. Esta mañana tuve un mal sueño, tan delirante como disparatado. Gracias a que una se despierta y con los pies sobre las teclas, puedo tocar al son que se me antoja y compartir mis dichas. (Las penas, que no son pocas, mejor al contenedor de reciclaje).
Disfrutando de mi “juernes” particular con los míos.

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