Mostrando entradas con la etiqueta Mar de la Esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mar de la Esperanza. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de octubre de 2012

NANDA para el alma

  





Porque el tiempo tiene grietas,
porque grietas tiene el alma,
porque nada es para siempre
que hasta la belleza cansa…

                          R. Jurado















       No encuentro la palabra adecuada para definir aquello que no se tiene ni cuando no se quiere y menos aún cuando es ansiado. Aquello que, no es que sea una necesidad, pero se siente casi como si lo fuera y se acaba convirtiendo en una cuasi-necesidad no cubierta.


 Según los diagnósticos enfermeros de la NANDA, la cosa debe andar más o menos entre los diagnósticos de afrontamiento y los de control, y,  a caballo entre los de confusión y deterioro.


 Rebusco en la NOC y encuentro entre sus ochocientas cuarenta y seis páginas, una frase que resume lo precedente. “ Desorganización del flujo de energía que rodea a una persona, lo que resulta en una falta de armonía del cuerpo, la mente o el espíritu”. Encontrado diagnóstico aplicable a esa situación en la que la dichosa palabra no sale. Tan sólo me queda rematar el plan de cuidados y aplicarme los objetivos y las actividades.




PAE

 Diagnóstico; Perturbación del campo de energía.
Objetivo: Bienenestar personal, comodidad y salud espiritual.
Actividades: Recuperación de la brújula del alma mía.
                         Inmersión en aguas tranquilas.
                        Retorno al punto Nemo.



 La palabra acabará saliendo por sí misma….



                                                                               2 Enero 2012

Superstición=0 , Sueño=∞


















     Empiezo el año nuevo adelantando mi pie izquierdo, porque alguna vez hice la entrada con el derecho y me fue igual de mal, o incluso peor si cabe.
Paso por debajo de los andamios y de las escaleras abiertas sin titubeos.
Acaricio gatos negros porque me gustan mil veces más que los blancos o los pardos.

Mantengo conversaciones con mi perro, porque aunque no sea así, generalmente parece que me entiende y lo prefiero a los perros verdes.
Trabajo algunos fines de semana, noches o fiestas de guardar, porque elegí tener un trabajo vocacional a un rompehuesos o revientaestómagos de lunes a viernes.

No escondo, ni quiero hacerlo, el color rojo de mi pelo.
Abro los paraguas en cualquier parte, sobre todo si son chulos para verlos.
No creo en las supersticiones ni soporto las tradiciones, menos aún las populares.

Eso sí, siempre ( que para eso soy pez ) que puedo sueño, sueño con un imposible, sueño como en los cuentos, con el amor eterno, con el amor verdadero.


                                                                                           1 Enero 2012